
A pesar de ser una verdura de consumo muy común, pasa desapercibida la gran cantidad de variedades de lechuga que existen.
Con el fin de incrementar el conocimiento que tenemos de esta hortaliza, en Karabeleko estamos realizando un seguimiento de variedades de lechuga batavia y de hoja suelta durante diferentes periodos del año, para conocer su comportamiento. Tratamos de identificar las variedades que, en función de la época, puedan ser más interesantes para el paladar.
El ORIGEN DE LA LECHUGA
La lechuga (Lactica sativa L.) es una planta anual que, al parecer, tiene sus orígenes en el sur de Europa y se expandió al resto del continente durante la época romana. Por lo tanto, se consumía hace ya 2000 años y también era utilizada como planta medicinal en Egipto, Roma, Persia y otros lugares. Existen referencias escritas sobre las variedades de lechuga que utilizaban los romanos, y en Egipto se pueden encontrar grabados de esta hortaliza en algunos sepulcros del 4.500 a.C.
Hoy en día se consume en todo el mundo y es la verdura de hoja más extendida del planeta. Tiene un alto valor nutritivo por su riqueza en vitamina C, sales minerales de rápida absorción y elementos como el hierro. Esta verdura protagonista de tantas ensaladas es también conocida por sus propiedades relajantes.
Las hojas de la lechuga van creciendo alrededor del tallo en forma de roseta y pueden seguir formándose hasta su total expansión (lechuga romana). En otros casos, se contraen y forman un cogollo (lechugas de cogollo). A pesar de su similitud, las hojas de lechuga pueden ser diferentes entre ellas: algunas son lisas, otras dentadas y también existen las hojas ramificadas.
Desde el punto de vista agrario es una verdura apta para una climatología fresca. Su ciclo de vida va desde los 60 a los 90 días, ya que a partir de ahí la planta se vuelve más rugosa y comienza a prepararse para la floración. Hay que tener en cuenta que, gracias a un clima más templado, este ciclo se acorta mucho en los meses de verano. En general, la temperatura óptima de crecimiento es de entre 15ºC y 18ºC. A partir de los 21ºC, las lechugas tienden a expandir su tallo y se crea una mayor cantidad de látex que resulta amargo al paladar, lo que supone una pérdida de valor gustativo (FAO 2006).
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